Nota de prensa

Las petroleras se disponen a obtener este año 24.000 millones de euros en beneficios extraordinarios a costa de los conductores europeos

30 marzo 2026

T&E pide que se aplique un impuesto temporal sobre los beneficios extraordinarios de las empresas petroleras

Se prevé que las grandes petroleras vayan a obtener unos beneficios de hasta 24.000 millones de euros[1] este año a costa de los conductores europeos, como consecuencia del último conflicto en Oriente Medio, según un nuevo informe de T&E[2]. El análisis revela que hasta este momento las empresas petroleras ya han obtenido 1.300 millones de euros de manera sobrevenida. T&E insta a la UE a aplicar un impuesto sobre los beneficios extraordinarios y a destinar esos fondos a ayudar a los europeos a ser menos vulnerables ante futuras crisis petroleras.

Bosco Serrano, responsable de combustibles sostenibles de T&E España ha afirmado: «Una vez más, el sufrimiento de los conductores se traduce en ganancias para las petroleras. Estas empresas tienen todos los incentivos para mantener a Europa dependiente de los combustibles fósiles, ya que son ellas las que se benefician cuando suben los precios. La UE debería restablecer su impuesto sobre los beneficios extraordinarios e invertir los ingresos en la electrificación de vehículos y en mejoras de la infraestructura de recarga, que finalmente romperán ese ciclo».

Tras el ataque estadounidense-israelí contra Irán del 28 de febrero, los precios del petróleo han subido rápidamente. A 23 de marzo, los precios medios en las gasolineras de la UE habían alcanzado los 2,06 € por litro para el gasóleo y los 1,89 € por litro para la gasolina, lo que supone un aumento de 0,49 € y 0,27 €, respectivamente. Llenar un depósito de diésel de 55 litros cuesta ahora casi 27 € más que antes de que comenzara el conflicto, y 15 € más en el caso de un coche de gasolina.

En épocas de crisis energética como la actual, con precios de los combustibles cercanos a los dos euros por litro, conducir un coche de gasolina en España sale por unos 142 euros mensuales, en comparación con los aproximadamente 48 euros que cuesta hacerlo con el coche eléctrico [3]. Esto quiere decir que moverse en vehículo eléctrico sale entre un 55% y un 66% más económico que en vehículo de combustión interna dependiendo del uso de recarga en alta potencia.

Para los conductores que hacen un mayor número de kilómetros y las empresas que manejan flotas con alto kilometraje [4], el efecto es más significativo: el sobrecoste de una crisis energética es de 60 euros al mes para un coche de combustión, incluyendo la rebaja temporal del IVA, en comparación con el ahorro de 11 euros para uno eléctrico. Esto quiere decir que los usuarios de coches de combustión están cinco veces más expuestos a las fluctuaciones de precio.

En 2022, la UE introdujo un impuesto del 33 % sobre los beneficios de los combustibles fósiles que superaran el 20 % de la media registrada entre 2018 y 2021. Esto generó unos ingresos estimados de 28.000 millones de euros entre 2022 y 2023. El mecanismo existe y debería volver a utilizarse, afirma T&E.

Los márgenes de refino del gasóleo en Europa han superado a los de otras regiones, lo que refleja un déficit estructural en la capacidad de refino doméstico. Por el contrario, los márgenes de la gasolina han sido más moderados debido a los elevados niveles de existencias en Estados Unidos y Europa, así como a la débil demanda estacional. La UE sigue dependiendo estructuralmente más de las importaciones de diésel que de las de gasolina. Dado que alrededor del 20 % del gasóleo de Europa es importado, estos beneficios extraordinarios se generarán en jurisdicciones no pertenecientes a la UE, lo que limitará la eficacia de cualquier impuesto sobre los beneficios extraordinarios aplicado en la UE.

El indicador de beneficios de T&E se actualizará semanalmente.

[1] Extrapolado al resto del año 2026.

[2] La estimación de T&E es conservadora, ya que solo incluye los combustibles para el transporte por carretera y no tiene en cuenta los beneficios extraordinarios derivados del combustible para aviones, el combustible marítimo, el gasóleo de calefacción u otros productos refinados vendidos en Europa. Para más detalles, véase la nota metodológica.

[3] Los costes energéticos anuales se estiman asumiendo 12.000 km recorridos al año. Para los vehículos de gasolina, se considera un consumo de 7 l/100 km (basado en datos OBFCM) y un precio del combustible de 2 €/litro. Para los vehículos eléctricos, se asume un consumo de 20 kWh/100 km, utilizando precios de electricidad procedentes del Eurostat nrg_pc_204, ajustados para reflejar la reducción temporal del IVA anunciada por el Gobierno español.

[4] 28,000km/año