La respuesta de la UE a la crisis energética requiere un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las empresas petroleras para financiar la electrificación del transporte
Reacción de T&E al anuncio de la Comisión Europea sobre las medidas de emergencia ante la crisis energética
Las medidas de emergencia presentadas hoy por la Comisión Europea no son más que medias tintas para hacer frente a la crisis del petróleo y reducir la dependencia de Europa de las importaciones de combustibles fósiles, según ha señalado T&E. La UE ha perdido la oportunidad de gravar los beneficios excesivos e inaceptables que están obteniendo las empresas petroleras desde el inicio de la crisis y de presentar un plan integral para acelerar la implantación de los vehículos eléctricos (VE).
Entre las nuevas medidas anunciadas figuran una mayor coordinación a nivel de la UE para garantizar el suministro de combustible y pequeñas iniciativas destinadas a proteger a los consumidores y a las industrias del aumento de los precios del petróleo. Sin embargo, la UE no ha propuesto gravar los beneficios extraordinarios de las empresas petroleras —a diferencia de lo que hizo en 2022 con el Mecanismo de Solidaridad Energética— para financiar medidas destinadas a reducir el consumo de energía y apoyar a las personas en situación de pobreza energética. Se limitará a ofrecer orientación a los Estados miembros que deseen gravar dichos beneficios extraordinarios.
Según las tendencias actuales, las empresas petroleras están a punto de obtener unos beneficios extraordinarios de 37.000 millones de euros a costa de los conductores europeos, a raíz del último conflicto en Oriente Medio, según revela el estudio de T&E sobre los beneficios del sector petrolero [1]. T&E reclama un plan de aceleración de los vehículos eléctricos, que incluya incentivos específicos para el cambio a vehículos y camiones eléctricos. Los impuestos a escala de la UE y a nivel nacional sobre las grandes empresas petroleras podrían proporcionar una financiación sustancial para esta y otras medidas propuestas hoy.
Según T&E, el plan no respalda los vehículos eléctricos en ámbitos políticos sobre los que la UE sí tiene competencia directa. La ONG instó a los legisladores de la UE a acelerar el acuerdo sobre su «Paquete del Automóvil» y a mantener los actuales objetivos de CO₂ para 2030 fijados para los fabricantes de automóviles. Esto garantizaría la oferta de vehículos eléctricos más asequibles y reduciría la vulnerabilidad de los europeos ante las recurrentes crisis petroleras. Los fabricantes de automóviles exigen que se suavicen los objetivos, lo que podría traducirse en 40 millones de vehículos eléctricos menos en las carreteras europeas en 2035 que con la legislación actual, según ha revelado un análisis de T&E sobre el documento de posición filtrado del grupo de presión de la industria automovilística ACEA.
La estrategia presentada hoy reconoce que la creación de una red energética resiliente es fundamental para equilibrar la oferta y la demanda, pero se necesitan nuevas inversiones significativas en las redes, según T&E.
Antony Froggatt, director sénior de Aviación, Transporte Marítimo y Energía de T&E, ha afirmado: «En lugar de la respuesta firme e integral que los europeos necesitan en este momento, la Comisión ha propuesto medidas a medias. Estas van en la dirección correcta, pero no logran crear los instrumentos comunitarios adecuados, tanto en lo que respecta a los ingresos como a la financiación. Dado que las empresas petroleras obtienen beneficios de guerra por valor de decenas de miles de millones, es fundamental aplicar impuestos sobre los beneficios extraordinarios que alivien la carga financiera de los hogares europeos. Es escandaloso que la Comisión haya dejado pasar la oportunidad de impulsar la adopción de vehículos eléctricos asequibles por parte de los hogares y las pymes».
Las medidas financieras esbozadas en «AccelerateEU» para acelerar la transición hacia los combustibles sostenibles en la aviación y el transporte marítimo suponen un paso en la dirección correcta, según T&E, ya que subrayan que los combustibles sostenibles para el transporte (SAF) y los combustibles marinos sostenibles (SMF) son fundamentales para reducir la dependencia del sector respecto a los combustibles fósiles. Un análisis reciente de T&E muestra que la actual crisis del petróleo ha añadido 90 € en costes a los vuelos de larga distancia, en comparación con los apenas 3 € que supone la obligación de utilizar SAF. Para el sector del transporte marítimo, la crisis está costando 340 millones de euros al día. La electrificación de la flota marítima, las medidas de eficiencia y la conexión a la red eléctrica en los muelles ofrecen un ahorro inmediato de costes. En 2023, los buques atracados en la UE consumieron alrededor de 2,6 Mt de combustible que podrían haberse ahorrado conectándose a la red eléctrica del puerto. La UE no debe ceder a la presión de la industria que pide que se suavicen los mandatos sobre combustibles o el RCDE (ETS), ya que estas leyes son planes esenciales para lograr la independencia energética, afirma T&E.
NOTAS PARA LOS EDITORES
[1] El registro de beneficios petroleros de T&E se actualiza cada semana. La cifra indicada anteriormente se obtuvo el 21 de abril.
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