3% de los vuelos causó
Un nuevo análisis realizado por T&E muestra que el 25 % del calentamiento global relacionado con las estelas de condensación de la aviación europea proviene de los vuelos nocturnos en otoño e invierno, que solo representan el 10 % del tráfico aéreo europeo.
3% de los vuelos causó
80% de las estelas de condensación
El calentamiento por estelas de condensación es un fenómeno muy estacional y se concentra en determinados periodos del año: en 2019, el 75 % del calentamiento por estelas de condensación en Europa se produjo entre enero y marzo, y entre octubre y diciembre, y el 40 % durante las últimas horas de la tarde y la noche. En conjunto, según un nuevo informe de T&E, los vuelos nocturnos en otoño e invierno representaron el 25 % del calentamiento por estelas de condensación en Europa, suponiendo solo el 10 % del tráfico aéreo. Estos periodos crean las condiciones idóneas para ajustar un pequeño número de vuelos con efectos mínimos en el tráfico aéreo y grandes beneficios para el clima.
Las estelas de condensación, esas líneas blancas que dejan los aviones en el cielo, pueden extenderse y persistir en determinadas condiciones atmosféricas. Esto atrapa el calor y calienta el planeta al menos tanto como las emisiones de CO₂ de la aviación, contribuyendo entre un 1 % y un 2 % al calentamiento global. Sin embargo, solo el 3 % de los vuelos causaron el 80 % de este calentamiento en 2019. La reducción de las estelas de condensación y del calentamiento que provocan podría lograrse fácilmente ajustando las rutas de vuelo de unos pocos trayectos en momentos específicos del día y del año.
Las estelas de condensación se forman cuando los aviones vuelan por regiones con aire muy frío y húmedo. Estas emisiones permanecen en la atmósfera y forman nubes que actúan como una manta gigante, atrapando el calor de la superficie terrestre. Pequeños ajustes en las rutas o ascensos y descensos menores, para evitar las regiones atmosféricas frías y húmedas, reducirían significativamente la formación de estelas de condensación.
«Las estelas de condensación son un problema muy concreto. Afortunadamente, existen oportunidades sencillas y asequibles para ampliar la prevención de las estelas de condensación en Europa. La ciencia y las soluciones son claras: con solo ajustar las rutas de unos pocos vuelos, Europa podría evitar años de calentamiento global evitable», ha explicado Ioan Bucuras, Director adjunto de T&E España.
La concentración de estelas de condensación no sólo se produce en épocas específicas del año, sino también en lugares concretos. El estudio confirma que el Atlántico Norte tiene un alto potencial para evitar las estelas de condensación; de hecho, el espacio aéreo sobre el Atlántico Norte está dominado por vuelos de larga distancia con un alto calentamiento por estelas de condensación, pero con una baja densidad de tráfico. Los vuelos de larga distancia de más de cinco horas representaron por sí solos el 40 % del calentamiento por estelas de condensación, mientras que sólo supusieron el 10 % de las salidas europeas en 2019.
T&E recomienda que la prevención de estelas de condensación se aplique primero en regiones con un alto calentamiento pero poco tráfico. Según el estudio, evitar las estelas de condensación cuando los niveles de tráfico están por debajo del 60 % de su pico anual podría haber solucionado alrededor del 70 % del calentamiento por estelas de condensación en Europa en 2019. El cambio de ruta se puede planificar con antelación utilizando las previsiones meteorológicas y antes de que el vuelo despegue. Esto reduciría la carga de trabajo de los controladores y garantizaría la seguridad de las operaciones.
«Ha llegado el momento de dar un paso adelante en la lucha contra las estelas de condensación. Impulsando la investigación, apoyando ensayos a gran escala y diseñando un marco normativo, Europa puede allanar el camino para la implantación de medidas de prevención de estelas de condensación en los próximos cinco a diez años», ha sugerido Bucuras.
Para ampliar la prevención de estelas de condensación, T&E recomienda que la UE:
Incluya los efectos no relacionados con el CO₂ y las estelas de condensación en la legislación sobre gestión del tráfico aéreo (ATM).
Mantenga la ampliación automática del régimen de seguimiento de emisiones no relacionadas con el CO₂ de la UE a los vuelos fuera del EEE, con el fin de mejorar aún más los datos y la investigación sobre las estelas de condensación.
Incentive a las compañías aéreas y a los centros de control del tráfico aéreo a evitar las estelas de condensación.
Realice ensayos a gran escala en el espacio aéreo para mejorar los conocimientos sobre la prevención de las estelas de condensación.
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