Nota de prensa

En España, conducir un coche que funciona con HVO es un 92 % más caro que conducir un coche eléctrico, según un nuevo análisis

23 abril 2026

Los biocombustibles avanzados no son la alternativa asequible al petróleo que afirma la industria de los combustibles

Los biocombustibles se están promocionando como una alternativa asequible al petróleo durante la crisis energética, pero un nuevo estudio revela que el HVO (Aceite vegetal hidrogenado) puro, el sustituto «directo» de los combustibles fósiles más promocionado es, de media en Europa, un 79 % más caro que recargar un coche eléctrico. En España, esta cifra alcanza el 92%. T&E ha instado a los legisladores de la UE a que resistan la presión para rebajar los objetivos de CO₂ de los fabricantes de automóviles, contando como de cero emisiones a los vehículos que solo pueden utilizar biocombustibles caros.

Recargar un vehículo eléctrico cuesta, de media, 5,7€ por cada 100 km recorridos en la UE, mientras que el HVO puro (aceite vegetal hidrotratado) costaría 11€ para recorrer la misma distancia, según el análisis de T&E. Los Gobiernos alemán e italiano y la industria automovilística europea quieren rebajar los objetivos de la UE en materia de emisiones de CO₂ de los automóviles —que son un factor clave para el desarrollo de modelos de vehículos eléctricos más asequibles— al considerar que los coches de combustión que funcionan con biocombustibles avanzados tienen cero emisiones. Y ello a pesar de que no hay suficientes biocombustibles avanzados para todos.

Si el lobby del automóvil logra su objetivo, los conductores podrían verse obligados a adquirir tecnologías de biocombustibles aún más caras debido a la escasa disponibilidad de HVO. Según el estudio, las tecnologías de biocombustibles menos maduras —a partir de materias primas como la parte de biomasa de los residuos sólidos urbanos o los residuos celulósicos— podrían resultar, de media, entre un 80 % y un 110 % más caras que conducir un vehículo eléctrico de batería (BEV).

Bosco Serrano Valverde, responsable de combustibles sostenibles de T&E España ha afirmado: «Recargar un vehículo eléctrico es mucho más barato que llenar el depósito con biocombustibles avanzados. Al promover los biocombustibles para los automóviles, la industria automovilística quiere que sean los conductores quienes paguen la factura, mientras retrasa la electrificación. Por el contrario, mantener los objetivos de la UE garantizará una oferta cada vez mayor de vehículos eléctricos más asequibles y evitará costosos desvíos hacia el HVO y otros biocombustibles que no pueden ampliarse de forma sostenible».

Es probable que los elevados precios de los biocombustibles se agraven en el futuro, al hacer que los conductores compitan con el sector de la aviación por las limitadas cantidades de biocombustibles avanzados sostenibles disponibles. Los proveedores de combustible para aviones tienen un gran incentivo para adquirir biocombustibles avanzados, ya que el mandato de la UE sobre combustibles de aviación sostenibles (ReFuelEU) establece sanciones que duplican la diferencia de precio entre el combustible fósil para aviones y los biocombustibles.

Aunque la Comisión Europea no llega tan lejos como los Gobiernos alemán e italiano, ha propuesto conceder créditos por biocombustibles a los fabricantes de automóviles. Según los cálculos de T&E, la propuesta de la Comisión supondría un aumento del 60 % en el gasto en combustible en 2050 en comparación con la normativa actual. Como resultado, los conductores europeos tendrían que gastar 500.000 millones de euros más en combustible entre 2025 y 2050 que con la legislación vigente.

T&E ha afirmado que rechazar los créditos para biocombustibles propuestos reduciría las facturas de los conductores, aceleraría la transición hacia la movilidad eléctrica y disminuiría la dependencia de Europa de los combustibles fósiles importados y de materias primas para biocombustibles potencialmente insostenibles o fraudulentas. Los vehículos eléctricos ya protegen a los conductores del aumento de los precios de la gasolina provocado por la crisis energética. En concreto, en España conducir un coche de gasolina cuesta unos 142 euros mensuales, mientras que hacerlo en vehículo eléctrico saldría por unos 48 euros. Esto supone que circular en vehículo eléctrico es entre un 55% y un 66% más económico que en vehículo de combustión. Esta situación es especialmente preocupante para transportistas y empresas que manejan flotas de vehículos cuya dependencia del combustible es mayor. Con los precios del petróleo superando los 100 dólares por barril, se prevé que el coste adicional de repostar un coche de gasolina sea cinco veces superior al coste extra de recargar un coche eléctrico, según un análisis anterior de T&E.