Nota de prensa

Las estancias vacacionales en crucero están mucho menos gravadas que los hoteles, según un estudio de T&E

3 julio 2026

Una noche en un crucero por Europa está sujeta a un impuesto un 40 % inferior al de un hotel, a pesar de sus elevados costes medioambientales y de su contribución al turismo excesivo. T&E aboga por reformas fiscales que garanticen que los cruceros paguen lo que les corresponde.

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Una noche en un crucero está sujeta a un impuesto que representa casi la mitad del que se aplica a una noche en un hotel, según un nuevo estudio de T&E. Y ello a pesar de sus elevados costes medioambientales y climáticos, así como de la presión que ejercen sobre las infraestructuras locales [1]. T&E aboga por que se modifiquen las normas fiscales para ayudar a las ciudades a hacer frente a los costes externos de los cruceros.

El análisis examinó los impuestos aplicados a los hoteles de 100 € por noche en Francia, Italia y España, y los comparó con los de los cruceros de precios similares. De media, quienes se alojan en hoteles pagan el 23 % del precio en concepto de impuestos (el 21% en España), mientras que los pasajeros de cruceros solo pagan el 12 % (el 13% en España).

Legalmente los cruceros se clasifican como una forma de transporte marítimo, mientras que, en la práctica, funcionan como alojamiento vacacional. Esta laguna jurídica les permite eludir el pago del IVA y los impuestos sobre el combustible, entre otras cuestiones . Bosco Serrano, responsable de combustibles sostenibles en T&E en España ha afirmado: «Estamos tratando a los hoteles flotantes como si fueran infraestructura marítima esencial. Los cruceros no son un medio de transporte hacia un destino, sino el destino en sí mismo. Sin embargo, les estamos concediendo los mismos beneficios que al transporte de mercancías. Gravar adecuadamente a los cruceros ayudaría a las ciudades a hacer frente a la contaminación y a abordar los problemas derivados del exceso de turismo».

El estudio muestra que una gran parte de las externalidades negativas —derivadas de las emisiones de gases de efecto invernadero y de contaminantes atmosféricos— generadas por los cruceros no están cubiertas por las políticas actuales. En las regiones mediterráneas de Francia, España e Italia, esos costes externos oscilaron entre 790 y 1.300 millones de euros en 2025 [2]. De media, los costes externos relacionados con el clima de este sector superan los ingresos del régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) en un factor cercano a entre dos y cuatro. En cuanto a los costes relacionados con la contaminación atmosférica, no existe ningún impuesto de este tipo a nivel de la UE.

Un impuesto de 15 € por pasajero generaría 335 millones de euros al año entre Francia, Italia y España en conjunto

La principal forma de subsanar esta brecha sería aplicar impuestos nacionales a los billetes de crucero, según T&E. En la actualidad, en la UE, sólo Grecia ha aplicado un impuesto de este tipo a nivel nacional, que oscila entre 5 y 20 euros dependiendo de la temporada. Por otra parte, ciudades como Ámsterdam, Barcelona o Dubrovnik han puesto en marcha un sistema similar.

Según los modelos de T&E, un impuesto de 15 € por pasajero y escala generaría 335 millones de euros al año entre Italia, Francia y España en conjunto. Estos ingresos podrían destinarse a los presupuestos nacionales, reservarse para la protección de los ecosistemas en las zonas costeras o utilizarse para financiar infraestructuras verdes, como el suministro eléctrico en tierra. Una tasa que, por otro lado, se asemeja a aquella turística aplicada en algunas ciudades europeas. También en España, en ciudades como Barcelona, cuya recaudación ya ha servido para paliar los efectos del cambio climático, ayudando a refrigerar 84 centros educativos.

Sin embargo, estos impuestos no bastarán por sí solos para cubrir la diferencia entre el coste medioambiental de los cruceros y lo que estos pagan en concepto de compensación. «El impuesto sobre los cruceros debe considerarse parte de un conjunto más amplio de medidas reguladoras. Para mitigar por completo la huella medioambiental del sector, son necesarias políticas paralelas centradas en la oferta», ha concluido Bosco Serrano.

T&E recomienda reforzar la normativa de la UE sobre combustibles marítimos sostenibles (FuelEU Maritime) y endurecer los criterios de eficiencia energética. El tráfico de cruceros también podría restringirse cuando sea necesario, por ejemplo, limitando el número máximo de desembarcos de pasajeros. Por último, según T&E, el IVA aplicable a los cruceros debería equipararse al del turismo terrestre.

Notas a los editores:

[1] Según el ICCT, un pasajero de crucero genera entre dos y cuatro veces más CO₂ que los turistas que viajan en avión o en coche para pasar sus vacaciones y se alojan en hoteles en tierra.

[2] El rango estimado se basa en dos valores alternativos de emisiones de carbono calculados por CE Delft (2019) y Quinet (2025). La metodología completa y las fuentes se pueden consultar en el informe.