Nota de prensa

El creciente turismo aéreo hará subir el alquiler medio en España 217 euros al año en los próximos cinco años

29 junio 2026

Según un estudio de T&E, el sur de Europa junto con Irlanda son las zonas más afectadas por la crisis del alquiler exacerbada por el turismo aéreo. Las Islas Baleares, Canarias y Cataluña se encuentran entre las regiones más expuestas al exceso de turismo de este tipo.

El crecimiento descontrolado del turismo, impulsado por el aumento del tráfico aéreo, está agravando la crisis habitacional en toda Europa. Ante la falta de medidas previstas, el creciente turismo que llega en avión seguirá presionando al alza los precios de los alquileres, especialmente en los destinos que ya sufren saturación turística. España, donde las protestas locales por esta problemática ya son recurrentes, figura junto con Portugal, Italia, Grecia e Irlanda entre los países más severamente afectados.

Un nuevo estudio de la New Economics Foundation (NEF), encargado por T&E, revela que los alquileres medios anuales en cinco de las mayores economías europeas dependientes del turismo aumenten hasta 250 euros al año a lo largo de los próximos cinco años (2026-2031) como consecuencia del turismo que llega por vía aérea. Para España se prevé que el aumento promedio a nivel nacional ascienda a 217 euros anuales entre 2026 y 2031, un aumento extra del 1,6%. En conjunto, esto supondría un aumento anual agregado de la carga del alquiler de 648 millones de euros para los arrendadores ubicados en España. En el mismo periodo, el incremento de llegadas turísticas por vía aérea se proyecta en el 11,8%.

Las zonas turísticas españolas, entre las más expuestas de Europa

El estudio destaca que las regiones europeas que se enfrentan a la reacción local más intensa contra el exceso de turismo, como las Islas Baleares, Canarias, Creta y Madeira, registran casi siempre los mayores volúmenes de llegadas de turistas extranjeros por habitante, y la gran mayoría de ellos llega en avión.

En España, las Islas Baleares registran 9,2 llegadas de turistas extranjeros por residente, el octavo nivel más alto entre 273 regiones europeas; Canarias alcanza 4,9 llegadas por residente, en el puesto 13; y Cataluña 2,0, en el puesto 33. La media de la UE es de 0,9.

Aunque las cifras de vivienda se presentan como promedios nacionales, el propio informe advierte de que los aumentos se concentrarán en los focos turísticos. Allí, el turismo puede reducir la oferta de vivienda residencial al desplazar viviendas hacia el alquiler turístico, orientar nuevas promociones a visitantes o compradores no residentes y dificultar que los hogares locales puedan mudarse o acceder a una primera vivienda.

El análisis también señala que el perfil de inquilino de larga duración se concentra en los grupos de renta más baja. Por ello, el aumento de los alquileres exacerbado por el turismo aéreo funciona como una transferencia de riqueza: los propietarios y titulares de activos inmobiliarios se benefician de la subida de precios, mientras que los hogares con menor renta soportan una mayor carga de alquiler.

«Este estudio demuestra que no podemos separar las protestas contra el turismo que se producen sobre el terreno del aumento de vuelos que sobrevuelan nuestras cabezas. Intentar gestionar la masificación turística al tiempo que se amplían los aeropuertos de Dublín, Barcelona o Lisboa es una batalla perdida», ha afirmado Bosco Serrano, responsable de combustibles sostenibles de T&E en España. «Si los gobiernos se toman en serio la protección de la vivienda asequible y el cumplimiento de los objetivos climáticos, deben poner fin de inmediato a las ampliaciones de los aeropuertos y reconsiderar las estrategias de turismo y conectividad del transporte», ha concluido.

Más visitantes no implica mejores salarios

El análisis también pone de manifiesto que el aumento del transporte aéreo no siempre se traduce en mejores salarios para los trabajadores. De hecho, los países con mayor volumen de llegadas de turistas por vía aérea, como Italia, España y Francia, son los que han obtenido peores resultados en cuanto a los salarios reales de los trabajadores del sector turístico, lo que ha dejado a los trabajadores locales del sector hotelero con salarios a la baja, al tiempo que se enfrentan a un aumento del coste de vida.

En el caso de España, en 2024 se registró el mayor superávit europeo en servicios de viaje, 68.000 millones de euros más que los tres siguientes países juntos. Según NEF, esta ventaja turística contribuye directamente a unos 760.000 empleos en la economía española, principalmente en hostelería. Sin embargo, el empleo turístico no equivale necesariamente a una mejora del bienestar. En 2023, la hostelería representó el 10 % de todas las horas trabajadas en España, pero solo el 5 % del valor añadido bruto nacional. Esto refleja la baja productividad relativa del sector. Además, entre 2008 y 2024, los salarios reales de la hostelería en España registraron un ligero descenso pese al fuerte aumento de las llegadas de turistas extranjeros.

La distribución de los beneficios también es desigual. En España, la participación del trabajo en el ingreso adicional generado por la hostelería entre 2008 y 2023 fue del 52 %, por debajo de lo esperable en un sector tan intensivo en mano de obra. Al mismo tiempo, las grandes empresas captan una parte muy elevada de los ingresos del alojamiento; en España, las compañías de más de 250 empleados generaron el 44 % de los ingresos del sector del alojamiento en 2023, una de las cuotas más altas de Europa. El estudio también señala que el 67 % del empleo en hostelería en España se concentra en

empresas, un modelo menos distribuido que el de autónomos o el de cooperativas de trabajadores.Las grandes empresas se están quedando con una parte cada vez mayor del dinero que los turistas gastan en alojamiento en España, Francia, Grecia e Italia, mientras que los trabajadores locales del sector turístico no ven reflejado ningún beneficio en sus salarios.

«A menudo, cuando se amplían los aeropuertos, se promete a las comunidades locales una gran cantidad de beneficios económicos, pero lo que observamos en los datos pone en tela de juicio esta suposición. Se han creado puestos de trabajo, pero los bajos salarios que ofrecen son una compensación insuficiente ante el aumento de los costes de la vivienda, la sobrecarga de las infraestructuras y el incremento de la contaminación», ha afirmado el Dr. Alex Chapman, director de Política Económica de la New Economics Foundation. «Estos efectos también son perjudiciales para la economía en general. Nuestro análisis muestra que la inversión en empresas no turísticas disminuye, ya que los inversores optan por la acumulación de propiedades. Esto deja a los trabajadores atrapados por los costes de la vivienda, incapaces de cambiar a un trabajo mejor o de invertir en sus competencias».

El coste de oportunidad oculto: menos inversión productiva

Además, el aumento de los precios inmobiliarios puede reducir la inversión empresarial en el conjunto de la economía. El estudio sugiere que, durante el periodo 2019-2031, cabe esperar que la inversión empresarial registre su mayor caída en Grecia, Portugal, España e Italia. Las mayores pérdidas en términos absolutos afectan a Italia y España, que pierden 1.100 millones de euros y 1.000 millones de euros en inversión anual, respectivamente. Esto ocurre porque los precios más altos incentivan a los inversores a dirigir el capital hacia el sector inmobiliario en lugar de hacia sectores productivos e innovadores, como el de los equipos de transporte sostenible -es decir, vehículos eléctricos o trenes- o la construcción de vivienda asequible destinada a su venta o uso por los propios residentes.

Cuando el precio de la vivienda sube, el capital se dirige con más facilidad hacia la acumulación de activos inmobiliarios que hacia sectores productivos e innovadores. El resultado es una economía más dependiente de rentas inmobiliarias y sectores de baja productividad.

La expansión aeroportuaria agrava la contradicción

A pesar de la creciente preocupación por el impacto del turismo en las comunidades locales y los crecientes riesgos climáticos que afronta la región, los gobiernos europeos siguen apostando por un crecimiento impulsado por la aviación y el turismo. España ha destinado 12.888 millones de euros a inversiones aeroportuarias, incluida la ampliación de los aeropuertos de Barcelona y Madrid. Atenas está llevando a cabo actualmente una ampliación de 1.300 millones de euros para aumentar la capacidad anual de pasajeros en un 25 %, mientras que en Lisboa se están realizando activamente obras de ampliación de las terminales.

No obstante, la mayoría de los métodos de evaluación del impacto económico en el sector de la aviación no tienen en cuenta los efectos sobre los precios inmobiliarios y los alquileres, incluso cuando esas consecuencias ocupan un lugar prioritario en la agenda política.

Según el estudio, si no se reconoce hasta qué punto el crecimiento del tráfico aéreo impulsa el turismo excesivo y sus repercusiones en las comunidades, la respuesta gubernamental será limitada e ineficaz.

En este contexto, se estima que el sector de la aviación es responsable del 52 % de las emisiones directas de la industria turística mundial y de gran parte del aumento de las emisiones de dicho sector. En Europa, se prevé que las emisiones derivadas de las llegadas de turistas internacionales por vía aérea aumenten más del 60 % entre 2016 y 2030.

Dado que se prevé que las emisiones de los vuelos turísticos con destino a Europa sigan aumentando, T&E recomienda que la próxima Estrategia de Turismo Sostenible de la UE incluya medidas para:

  • Llevar a cabo un análisis crítico de las repercusiones de las llegadas de turistas internacionales por vía aérea en Europa, teniendo en cuenta los efectos en ámbitos fundamentales como la vivienda;

  • Reducir las llegadas aéreas internacionales en las regiones que se acercan a la saturación turística, lo que incluye poner fin a los planes de ampliación de los aeropuertos;

  • Reconsiderar las estrategias de conectividad entre el turismo y el transporte, por ejemplo, dando prioridad al transporte con bajas emisiones de carbono, como el ferrocarril, y mejorando los salarios de los trabajadores para fomentar una creación de valor equitativo.

Por otro lado, se recomienda que el Gobierno de España replantee su modelo de crecimiento turístico a partir de un análisis holístico y equilibrado, que contraponga los intereses de la industria turística y hostelera con los derechos y necesidades de la población residente. Este replanteamiento debe reflejarse, en particular, en la limitación del crecimiento de la capacidad aeroportuaria de cara al próximo DORA III, correspondiente al periodo 2027-2031, así como en los instrumentos de planificación, sostenibilidad y descarbonización del sector aéreo y aeroportuario.