El paquete de recuperación económica verde de Alemania señala el camino para España y Europa

El paquete de rescate alemán anunciado ayer por la noche ayudará a combatir la peor crisis económica en décadas, transformando la economía para hacerla más ecológica y resistente, tal y como informa el grupo ecologista Transport & Environment (T&E). Según este plan, se destinarán 2.200 millones de euros a incentivar los coches y las flotas de vehículos eléctricos (tanto de gasolina como diésel no contaminantes), al mantenimiento de los puestos de trabajo en el sector automovilístico y a ayudar a la descarbonización del sector. También incluye 7.000 millones de euros en inversiones en hidrógeno, 2.500 millones de euros para la infraestructura de recarga de vehículos eléctricos y la fabricación de baterías, 2.000 millones de euros para viviendas de bajo consumo energético, 1.200 millones de euros para autobuses y camiones limpios y 5.000 millones de euros para la empresa ferroviaria alemana Deutsche Bahn.

Los fabricantes de automóviles han ejercido una intensa presión para que se introduzca el plan de incentivos para los automóviles de gasolina y diésel, pero la prima de 6.000 euros financiada por el Estado se limitará únicamente a los modelos eléctricos. Esto sienta un importante precedente para los gobiernos de todo el mundo que tratan de apoyar al sector automovilístico.

Stef Cornelis, director de T&E para Alemania, afirma: "Después de Francia, ahora le toca a Alemania señalar el camino con inversiones masivas en coches eléctricos, infraestructura de recarga y ferrocarriles. Esto es exactamente lo que se necesita para respaldar el empleo y ayudarnos a salir más fuertes y más ecológicos de la crisis provocada por el COVID. El plan no es perfecto, pero debería ser un toque de atención para la Comisión y otros países europeos antes de la importantísima decisión sobre el fondo de recuperación y resiliencia de la UE de 750.000 millones de euros."

Sin embargo, T&E declaró que el plan de gastar mil millones de euros del dinero de los contribuyentes en nuevos aviones resulta desafortunado. Las aerolíneas deberían pagarlos de sus propios bolsillos. En cambio, Alemania debería apostar por combustibles más ecológicos para los aviones, como el combustible sintético, que realmente tiene la capacidad de reducir sustancialmente las emisiones de la aviación. Si bien se agradece la inversión en sistemas de recarga eléctrica en puerto para los barcos, el gobierno alemán debe reconsiderar su apoyo a la infraestructura de barcos de GNL que, como muestra claramente la ciencia, es más negativo para el clima que incluso los combustibles marinos existentes.

T&E declaró también que no se debería usar dinero público para subvencionar camiones diésel. El gobierno alemán tiene la intención de utilizar los fondos de recuperación de la UE para proporcionar hasta 15.000 euros en subvenciones para el cambio de los viejos camiones diésel por nuevos modelos EURO VI. 

Stef Cornelis dice: "Alemania está a punto de asumir la presidencia de la UE dentro de tres semanas. Debe utilizar su liderazgo para asegurarse de que el gran plan de recuperación de la Comisión se utilice para fortalecer y hacer más ecológicas las economías de países como España e Italia."

Isabell Büschel, directora de T&E España, añadió: "El acuerdo alcanzado hoy por el Gobierno alemán sienta un precedente en cuanto a la dirección que debe tomar el paquete de ayudas al sector automovilístico en España: no destinar dinero público para motores de combustión interna, sino únicamente para tecnologías de futuro, libres de emisiones". El gobierno de coalición progresista PSOE-Podemos debería mantener su plan anunciado por el presidente Pedro Sánchez el pasado 31 de mayo de ayudar únicamente a los consumidores que adquieran vehículos con emisiones bajas o de emisión cero. El Plan Moves cumple este propósito racionalizando el dinero de los contribuyentes para la compra de vehículos eléctricos de batería, híbridos enchufables, la instalación de infraestructuras de recarga, sistemas de uso compartido de bicicletas eléctricas, y la elaboración de planes de movilidad en las empresas.

Isabell Büschel declaró que las principales razones por las que el gobierno no debería ceder a la demanda del sector de un Plan Renove que cubra a los grandes contaminadores, además del Plan Moves, es que España no puede permitirse el lujo de malgastar dinero público en viejas tecnologías que solo conducirán a mayores emisiones de CO2 de vehículos y frenarán una transformación del sector automovilístico que ya está en marcha. Las últimas pruebas muestran que la sustitución de un coche de 2005 por un modelo convencional de 2020 solo ahorra un 1 % de CO2, en condiciones de conducción reales, durante la vida útil del coche. Los vehículos eléctricos libres de emisiones reducirán el CO2 en aproximadamente un 75 % en condiciones de conducción reales, lo que beneficiará al clima, a la salud de los españoles y a los fabricantes de automóviles que invirtieron cerca de 60.000 millones en la producción de baterías y VE en Europa el año pasado. Cuanto más posponga España este cambio a la movilidad eléctrica, más perderá. Esto es especialmente importante dado que a pesar de que España es el segundo mayor fabricante de vehículos de Europa, los centros de toma de decisiones de las marcas se encuentran todos fuera de España. Los paquetes de estímulo de Merkel y Macron confirman la realidad: salvar el motor de combustión interna no salvará puestos de trabajo.

Además de incluir ayudas para la compra de vehículos sin emisiones, el paquete de recuperación español debería:

  • integrar el principio de "quien contamina paga" en la reforma fiscal para los automóviles, avanzando hacia un sistema bonus-malus (en Alemania, a partir de enero de 2021, los propietarios de coches con emisiones de más de 95 gramos de CO2 pagarán gradualmente más impuestos, y además, el límite máximo del tipo impositivo más bajo para las retribuciones en especie (BIK) para vehículos eléctricos, del 0,25 %, se está extendiendo a más modelos. (Véase la propuesta T&E-Ecodes relativa a la reforma fiscal para los automóviles en España).
  • apoyar a las fábricas de celdas de baterías y reciclaje en España 
  • ayudar al sector del transporte de mercancías por carretera con la electrificación
  • impulsar la movilidad urbana sostenible proporcionando financiación para autobuses urbanos eléctricos y la infraestructura de recarga
  • conceder ayudas regionales para el transporte público, incluidos carriles bici 
  • En cuanto a la aviación y la navegación, España debería aprovechar su potencial para convertirse en el productor y exportador de combustible de hidrógeno verde de Europa, y seguir la iniciativa alemana de invertir en sistemas de recarga en puerto para los barcos.

Isabell Büschel concluyó diciendo: "Encauzar la financiación de la recuperación por el buen camino en España, dará lugar a una situación en la que todos saldrán ganando: abordar los desafíos de la contaminación atmosférica y el cambio climático al mismo tiempo que se combate el desempleo de larga duración. Además, la presentación de un paquete de recuperación verde también será esencial para acceder a los miles de millones de ayudas europeas que la UE acaba de proponer."

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