E-fuels, which are chemically similar to petrol and diesel and costly to produce, have been touted by as a way to prolong the life of the internal combustion engine
  • Los electrocombustibles no son la solución para la descarbonización del transporte por carretera

    Los coches impulsados por gasolina sintética contaminan el aire tanto como los de gasolina tradicional, según los resultados de nuevos ensayos de emisiones.

    Los coches que utilizan combustible sintético emiten tantos óxidos de nitrógeno nocivos (NOx) como los motores de combustible fósil, según se demuestra en nuevos ensayos de emisionesrealizados por IFP Energies Nouvelles para la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente (T&E) y que son apoyados desde ECODES. El sector de los combustibles fósiles y los proveedores de recambios para automóviles han vendido los electrocombustibles —similares a la gasolina y el gasóleo en su composición química— como una solución para prolongar la vida del motor de combustión interna sin tener en cuenta los objetivos de cero emisiones. Sin embargo, los ensayos confirman que el uso de electrocombustibles en los coches no contribuirá a mitigar los problemas de calidad del aire en nuestras ciudades.

    Un coche que funciona con gasolina sintética emite niveles de óxidos de nitrógeno tóxicos tan elevados como los de la gasolina estándar E10 de la UE y mucho más monóxido de carbono y amoníaco, según las pruebas. Aunque las emisiones de partículas se reducen considerablemente con el cambio, se siguen emitiendo más de dos mil millones por cada kilómetro recorrido en un vehículo de gasolina sintética. En los ensayos de laboratorio se compararon las emisiones de un coche de gasolina con las de otros coches con tres mezclas diferentes de electrogasolina.

    Al quemarse, la gasolina sintética produce casi tres veces más monóxido de carbono que la gasolina tradicional, un gas que reduce la cantidad de oxígeno que llega al corazón y al cerebro. También emite hasta dos veces más amoníaco, que puede combinarse con otros compuestos en el aire y formar partículas (PM2,5), para las que no existe un nivel seguro de contaminación. Los riesgos para la salud de las PM2,5 están relacionados con el asma, neumonías, las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, entre otras.

    Para Carlos Rico, policy officer de T&E: “No hay manipulación posible frente a la ciencia de la quema de hidrocarburos. Mientras sigamos quemando combustible en los motores, seguirá habiendo aire tóxico en nuestras ciudades. Los legisladores que permiten la existencia de vacíos legales para los electrocombustibles en los objetivos de emisiones están condenando a la ciudadanía a décadas de contaminación atmosférica evitable”.

    Un combustible para ricos 

    Las propuestas de la industria, que se aprovechan de ciertos vacíos legales para los electrocombustibles en los objetivos de emisiones de CO2 de automóviles de la Unión Europea, supondrán un aumento de los costes para los conductores, según otro estudio de esta organización europea. Utilizar un coche que funcione con electrocombustibles durante cinco años supondrá un coste adicional de 10.000 euros para el conductor en comparación con un coche eléctrico de batería. El elevado coste de los electrocombustibles también encarecerá el uso de gasolina sintética en vehículos de segunda mano, alrededor de 10.000 euros para el mismo periodo de tiempo. Por estos motivos, estos vehículos no son adecuados para descarbonizar el parque automovilístico existente, como defienden la industria petrolera y el sector del automóvil. 

    Un combustible escaso y de alto consumo energético

    A pesar de la gran publicidad de la que son objeto, en la actualidad no hay ninguna gasolina sintética a la venta. Para realizar estos ensayos, el IFP Energies Nouvelles tuvo que producir unos 100 litros de gasolina sintética. Además, la producción comercial de electrocombustibles es mucho menos eficiente que la producción de electricidad para alimentar vehículos eléctricos. Un estudio independiente de 2017 encargado por T&E demostró que impulsar un 10% de los coches nuevos con electrocombustibles, en lugar de electrificarlos, requeriría un 23% más de generación de electricidad renovable en Europa. Los combustibles sintéticos deben reservarse para aviones, ya que este medio no pueden utilizar baterías para descarbonizarse y en la actualidad sigue quemando combustibles fósiles que pueden ser incluso peores para la contaminación atmosférica señalan estas organizaciones ambientales.

    Cristian Quílez, responsable de proyectos de ECODES, concluye que “los electrocombustibles han perdido una carrera que nunca tuvieron posibilidad de ganar: la de la descarbonización de los coches. El vehículo eléctrico de batería es la forma más limpia, eficiente y asequible de descarbonizar la movilidad, mientras que los combustibles sintéticos son más adecuados para los aviones, para los que la electrificación no es una opción. La credibilidad de la política verde europea, y sus objetivos y compromisos con la transformación del sector del transporte está en juego y cualquier desviación hacia los electrocombustibles y/o el gas supone dar oportunidades a tecnologías que sólo se tienen en consideración por la fuerza de las compañías que están detrás”.

    El Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea debaten actualmente una propuesta de la Comisión Europea para que todos los coches nuevos que se vendan a partir de 2035 sean 100% de cero emisiones, lo que cerraría cualquier puerta a los automóviles impulsados con electrocombustibles. Ya son muchos los países que han fijado esa fecha o incluso antes. 

    FIN

    Nota:

    Informe: Magic green fuels – Why synthetic fuels in cars will not solve Europe’s pollution problems